¿Por qué evaluar la factibilidad?
Antes de diseñar un proceso o construir una planta, es necesario someter el proyecto a un estudio de factibilidad. Su propósito es simple: tomar decisiones informadas con la menor incertidumbre posible, para evitar fracasos que consuman tiempo, materiales y capital.
El estudio de factibilidad se realiza en una etapa intermedia entre la idea inicial y la ejecución del diseño. Hacerlo después de la construcción — o peor, durante la operación — es un error costoso que se repite con frecuencia en la industria.
Las cinco dimensiones de la factibilidad
1. Factibilidad operativa
¿Tenemos el personal competente para operar el proceso? Esta pregunta parece secundaria pero es una realidad práctica. Durante la pandemia, muchos inversionistas quisieron montar plantas de vacunas en Latinoamérica, solo para descubrir que no existía el personal formado para operarlas.
Un caso histórico en Colombia: la Ley Páez incentivó la construcción de plantas farmacéuticas en el sur del país (exención de impuestos). Los inversionistas construyeron las plantas, pero tuvieron que trasladar personal desde Bogotá y Medellín para ponerlas en marcha. Con el tiempo, ese personal quiso regresar, y la transferencia de conocimiento se fue diluyendo.
2. Factibilidad técnica
¿Es técnicamente posible hacer lo que el inversionista quiere? A veces se quieren combinar líneas incompatibles (antibióticos + hormonales + analgésicos en la misma planta), lo cual simplemente no es factible desde el punto de vista regulatorio y técnico.
3. Factibilidad económica
Una inversión en una planta farmacéutica puede durar de 4 a 5 años. Durante ese tiempo, el sistema de circulación de fondos debe garantizar liquidez para comprar materias primas, mantener personal, asegurar la distribución. Muchos inversionistas se quedan cortos en capital y, al no tener ventas aún, no logran respaldo bancario.
4. Factibilidad legal y política
La regulación puede ser un habilitador o un bloqueante. El caso de la industria del cannabis medicinal en Colombia es ilustrativo: existía capacidad técnica y económica, pero la regulación no lo permitía. Pasaron 3-4 años con plantas cesantes hasta que se abrió el marco regulatorio.
La propiedad intelectual es otro factor: aunque las formulaciones tradicionales generalmente no son patentables, los procesos de manufactura sí pueden serlo — especialmente en biotecnología y manufactura continua.
5. Factibilidad de tiempo
Los proyectos farmacéuticos típicamente se comprimen al final. Las etapas de planeación y diseño consumen todo el tiempo necesario (y el equipo se da la oportunidad de corregir errores), pero la calificación y validación —las etapas más auditadas— quedan al final con poco margen. Se recomienda un margen de error del 20-30% tanto en tiempo como en presupuesto.
Resumen de la lección
2. Las cinco dimensiones son: operativa (personal), técnica (viabilidad), económica (capital y flujo de caja), legal/política (regulación, IP) y tiempo.
3. La factibilidad operativa es frecuentemente subestimada: no basta con tener la planta, se necesita personal formado para operarla.
4. Se recomienda un margen del 20-30% en tiempo y presupuesto para absorber imprevistos.
5. Los procesos de manufactura pueden ser patentables, lo que añade valor al diseño integrado producto-proceso.